
El siguente texto es un resumen extraído de:BIHALJI-MERIN, Oto: El Arte Naïf, ed. Labor, Barcelona, 1978. ISBN: 84-335-7558-9; pp. 45-46Las notas al pie son de Mercedes García Bravo.
“Séraphine Louis, algunas veces citada como Séraphine de Senlis, nació en 1864 en Assy (Oise). Jamás estudió pintura, ni durante los tiempos de su niñez, cuando fue pastora, ni posteriormente, cuando trabajaba como sirvienta.[1] ¿Cuándo empezó a plasmar con formas y colores sus sueños y sus impulsos? ¿Por qué lo haría? Sabemos muy poco del drama íntimo de su pequeño ser. Y quizás todavía sabríamos menos de su arte si el azar no la hubiera reunido con aquél hombre que, impresionado por las imaginaciones de Rousseau, seguía la huella de los modernos primitivos.
El ignorante mundo la tomó por la humilde sirvienta de Senlis. Pero ella había sido llamada para ver, para mirar, a través de los bastidores perecederos de lo temporal, y para anunciar la eternidad. (…)”
NOTAS:
[1]-Séraphine Louis nació en Arsy (Oise) el 3 de
septiembre de 1864. Su padre era obrero-según la partida de nacimiento- y su madre procedía de una familia de campesinos. Cuando Séraphine tenía a penas un año murió su madre. Su padre, que había vuelto a casarse, murió seis años después. Huérfana, vivía con su hermana mayor. Empezó a trabajar como pastora, y a partir de 1881 trabajó como asistenta en el convento de las Hermanas de la Providencia, en Clermont (Oise). En 1901 comenzó a trabajar como criada en diferentes casas de Senlis.[2]-Willhem Uhde: Coleccionista, marchante, galerista y crítico de Arte, el nombre de Wilhelm Uhde se asocia con la vanguardia artística parisina de principios del siglo XX. En 1908 se casó con la pintora Sonia Delaunay. Tras dedicarse a comprar y exponer la obra de impresionistas y cubistas, comenzó a consagrar gran parte de su energía y de su fortuna a los pintores “naïfs” o ingenuos, a los que prefería llamar “primitivos modernos” y a los que también llamó “pintores del Sagrado Corazón” en la primera exposición que les dedicó en París, en 1929 , con obras de Henri Rousseau, Séraphine de Senlis, Camille Bombois, Louis Vivin, André Bauchant...
Más: Biografía de Wilhelm Uhde (Colegas invitados)
[3]-Su técnica, completamente particular, consistía en el uso de la pintura Ripolin –la más común del mercado-, mezclada con la cera de velas que cogía en la iglesia, tierra extraída del cementerio y otros campos, de su propia sangre, que extraía de sus heridas y daba vida a sus cuadros…[4]-Séraphine comenzó a pintar, según decía, por indicación de los ángeles y la Virgen. Cuando salía del aislamiento de su habitación iba a hablar y abrazar a los árboles y las flores.
[5]-Séraphine Louis, que había nacido el mismo año que Camille Claudel, vivió sus últimos años, como la escultora, que sólo le sobrevivió un año, internada en un asilo mental. Murió el 11 de diciembre de 1942, a los 78 años, en un anexo del hospital de Villers-sous-Erquery, a causa de las dosis masivas de tranquilizantes, de las privaciones físicas y la falta de alimento durante la ocupación alemana de Francia en la II Guerra Mundial y que fueron fatales para los miles de hombres y mujeres que vivían en centros psiquiátricos. Fue enterrada en una fosa común.
(La casa de Séraphine Louis en Senlis)
En el año 1912 Wilhem Uhde [2] se trasladó a Senlis para descansar en la paz de esa vieja y pequeña ciudad de la Ile de France, cercana a Paris y, al mismo tiempo, alejada del Barullo. Cada mañana acudía una mujer para limpiarle la vivienda. Uhde apenas se fijó en ella. Un buen día vió en una casa de Senlis un bodegón de manzanas que le llamó la atención. Preguntó el nombre del pintor. << ¡Es su asistenta Séraphine!>> Hasta ahí le había guiado el destino a ciegas. Ahora podía cuidarse Uhde de que los estáticos ramos de flores crecieran hasta convertirse
en poderosos árboles de fantasía. (…)Uhde señala que Séraphine guardaba rigurosamente el secreto de su pintura. Nadie podía mirar cuando ella pintaba, cuando mezclaba los colores y preparaba el lienzo para que todo se efectuara con perfección artesana.[3] Vivía con un recogimiento monacal en su pequeña habitación, sobre cuya chimenea siempre ardía una eterna luz a la Virgen.[4]
Pequeña, ajada, con mirada ardiente y oscura sobre su pálido rostro, pintaba en una especie de trance, como jardinero místico, los flamantes ramilletes tras los cuales se oculta la tentación de todo lo sagrado. Plantas carnales con frutos rodeados de pestañas, ornamentos foliáceos hechos de suntuosas plumas delicadamente coloreadas, en cuyo resplandeciente nervio se abren ojos. Extraña malla de susurrantes y concupiscentes ramajes con sartas de perlas compuestas por bayas del arbusto de la ternura, y umbelas estrelladas del jardín de los placeres. (…)
(…) Todas las luces y las brasas de sus sueños se apagaron un día. Entonces vagó de casa en casa y predicó el fin del mundo. Su espíritu había quedado vacío y desequilibrado. En 1934 murió en el asilo de ancianos de Clermont.[5]
Para Séraphine el arte fue como una revelación. Para ella la pintura –igual que para Van Gogh- era un acto afectivo. Era como si se redimiera mediante el acto de la creación. Con los ojos inmensamente abiertos caminaba a ciegas por la uniforme monotonía de su insignificante vida.
Luz y tragedia de Séraphine de Senlis
octubre 27, 2008 | 7 Comentarios
SéraphineLuis, hacia 1920.

Descubrimiento tardío pero muy emocionante de Séraphine Louis, Séraphine de Senlis (Arsy,1864 - Villers-sous-Erquery, 1942). Qué trágico destino el suyo…
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Séraphine fue una mujer pobre, huérfana, sin educación, sirvienta, que pintaba a solas, a ciegas, en una soledad infinita. Hasta que la descubrió un gran marchante, coleccionista y hombre de sensibilidad, Wilhelm Uhde, el hombre que conquistó para ella un puesto en la historia del arte. Antes que ella se precipitase en el pozo sin fondo de la locura.
Su obra no era completamente desconocida. Hay cosas suyas en el MoMa neoyorquino, desde hace muchos años. En su día se publicó una biografía de referencia (Alain Vircondelet, Séraphine de Senlis,1986).
Repentinamente, este otoño, el Museo Maillol le consagra una gran retrospectiva, se publica una nueva biografía (Françoise Cloarec, Séraphine - La vie rêvée de Séraphine de Senlis, 2008), incluso se estrena con cierto éxito una película consagrada a su vida, sus relaciones con Wilhelm Uhde, y su trágico fin en un asilo psiquiátrico.

El flaneur que descubre por azar sus obras misteriosas, inquietantes, por momentos, de una belleza rara, muy poderosa, se pregunta por su puesto en la historia del arte: el de una luz muy pura, luciendo en un firmamento de estrellas muertas.
Séraphine Louis (1864-1942) representa un caso único en la historia de la pintura. Completamente autodidacta, Séraphine empezó a pintar a los 42 años de edad porque “escuchaba una voz que se lo pedía”. Como a la antigua usanza, se hacía ella misma las pinturas a base de mezclar tierras, pigmentos y toda clase de productos de los que guardó siempre un celoso secreto. Huérfana desde los siete años, se crió con su hermana. Trabajó limpiando en casas de la burguesía y empezó a pintar flores, plantas y árboles de una forma absolutamente personal. Séraphine no parece que reciba influencias de otros pintores, sino que se muestra como única en su género.
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Séraphine Louis en 1920
Su ob
ra se dio a conocer gracias a que sus primeros cuadros, bodegones de pequeño tamaño, caen por casualidad en las manos de un coleccionista alemán Wilhelm Uhde, amigo de Braque y de Picasso, en la casa donde va a limpiar.Desgraciadamente Séraphine que lleva una vida sumida en la miseria, cae poco a poco en la locura, y es internada por “psicósis crónica” en el hospital psiquiátrico de Clemont donde continúa pintando.
Muere el 11 diciembre de 1942 con 78 años de edad en el hospital de Villers-sous-Erquery bajo las duras condiciones de los asilos en Francia bajo la ocupación nazi, siendo enterrada en una fosa común.
De Séraphine Louis, existen entre 70 a 80 cuadros dispersos entre el museo de Maillol, el museo de arte naïf en Niza y el museo de arte de Senlis.
