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Microbiografías de adolfo payés

domingo, 16 de marzo de 2008

Camille Claudel (1864-1943)

Nace en 1864 en Villeneuve. Mientras su padre comprende la inclinación de Camille hacia el arte, su madre se opone duramente a lo que considera una desviación radical de las reglas que rigen la vida burguesa en la sociedad del momento. Solo encuentra consuelo en su hermano Paul, quien se convertirá en un célebre escritor.

Cuando la familia se traslada a París, ella se inscribe en la Académie Colarossi y mantiene un estudio junto a tres amigas inglesas. Su encuentro con el escultor Auguste Rodin desemboca en una relación amorosa. Camille posa para él y colabora en la realización de las figuras de la monumental Puerta del Infierno de aquel. La obra de la escultora, muy cercana a la de su maestro, no es nunca una mera copia. Se produce entre ambos un clima de colaboración y enfrentamiento que enriquece la labor mutua. Frecuentan juntos los ambientes artísticos y culturales más importantes del París de la época y pasan juntos largos períodos fuera de la ciudad pero Rodin está unido sentimentalmente a otra mujer, Rose Beuret a quien no tiene intención de abandonar para casarse con Camille. Una vez rota su relación con el escultor, entra en su vida Claude Debussy pero también él está unido a otra mujer. Mientras, sus obras alcanzan cierto éxito y aparecen con frecuencia artículos sobre ella en las revistas de arte.

Algo inestable emocionalmente, sus crisis nerviosas empiezan a ser cada vez más frecuentes llegando, en algunas de ellas, a destruir parte de su obra. No encuentra apoyo en su familia pues su madre y su hermana siguen siendo hostiles a su forma de vida y su hermano Paul está lejos. A la muerte de su padre en 1913 es recluida en un sanatorio psiquiátrico del que ya no saldrá pese a su recuperación y a los desgarrados ruegos que dirige a su hermano. Allí morirá en 1943.

Más conocida por su atormentada existencia que por la calidad de su producción y la extraordinaria modernidad de sus obras, Camille posee una gran habilidad técnica para la escultura dominando a la perfección la talla del mármol. Si bien sus primeras obras llevan el sello indiscutible de Rodin, en las piezas consagradas del escultor se percibe claramente la mirada de Camille quien llegó incluso a permitir que él firmara sus obras. El abandono de 1888 de Camille Claudel sería la respuesta a El beso en bronce de 1886 de Auguste Rodin.

2 comentarios:

Danhir Salomón dijo...

Camille, qué mujer!
Artista incomprendida en su época.
Lástima, hubiera dado mucho más al mundo...

Adolfo Payés dijo...

si nocturna, eso si y mucho pero mucho mas que otros... escultores de su época especial como todas...