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Microbiografías de adolfo payés

sábado, 13 de diciembre de 2008

Amadeus Modigliani


(Livorno, Italia, 1884-París, 1920) Pintor y escultor italiano. Se formó en las escuelas de Bellas Artes de Florencia y Venecia, y bajo la influencia de las obras maestras del Renacimiento italiano, pero en 1906 se estableció en París, donde desarrolló toda su carrera artística. Creó un estilo muy personal mediante la integración de las tendencias más diversas (Botticelli, Klimt, Cézanne, el Jugendstil), que tradujo en una línea muy bien definida y de función constructiva y en la yuxtaposición de grandes masas cromáticas. Después de realizar algunos cuadros, como El violoncelista, en 1909 conoció a Brancusi y juntos descubrieron la escultura negra. Por entonces abandonó por completo la pintura y se centró en la realización de Cabezas en piedra, altamente influidas por las máscaras negras, y de Cariátides. La imposibilidad de encontrar materiales escultóricos durante la Primera Guerra Mundial, le hizo volver a la pintura, y entre 1915 y 1920, fecha de su prematuro fallecimiento por tuberculosis, realizó el conjunto de obras que mejor caracterizan su estilo, todas ellas retratos, con algunas excepciones paisajísticas. Retrató a amigos, conocidos y desconocidos (Campesino, La criadita) en obras de una enorme economía de medios, caracterizadas por las formas simplificadas y muy alargadas, dotadas casi siempre de gran vitalidad rítmica. Entre sus retratos, los más apreciados fueron los de modelos desnudas (Desnudo recostado, Desnudo rojo con los brazos abiertos), objeto también de fuertes censuras por su gran carga sensual y erótica.

(Livorno, 1884 - París, 1920) Pintor italiano cuya vida artística transcurrió en París, en circunstancias extremas en ocasiones, que hicieron de él una leyenda de la bohemia del París de principios de siglo. Su madre, Eugenia Garsin, fue una mujer culta y sensible que alentó al joven Modigliani a seguir su carrera de pintor. Comenzó a estudiar pintura con el pintor livornés Gugliemo Micheli. Hacia 1899 abandona los estudios para dedicarse exclusivamente a la pintura. En 1900 cayó enfermo, probablemente a causa de una lesión pulmonar producida por el tifus que había padecido dos años antes. En 1902, ya recuperado, viaja a Nápoles, Capri y Amalfi; después a Roma, Florencia y Venecia. En 1902 se inscribe en la Escuela Libre de Florencia, dirigida por Fattori. En 1903 se traslada a Venecia, donde conoce a Boccioni y Soffici.
En 1906 decide trasladarse a París, donde frecuenta la Academia Colarossi; traba amistad con Utrillo y Severini; vive en los famosos estudios del Bateau-Lavoir en Montmartre; en estos primeros momentos su obra se deja influir por Picasso, Gauguin y Toulouse-Lautrec. Al año siguiente conoce al doctor Paul Alexandre, que se convertirá en su protector, y lo convence para que se inscriba en el Salón de los Independientes.
De 1908 data la Cabeza de joven mujer, uno de los pocos cuadros que han sobrevivido de su primera llegada a París, obra en la que es evidente su admiración por Touluse-Lautrec y que se encuentra cercana a los expresionistas alemanes por las líneas gruesas que perfilan la figura y los labios rojos muy marcados, aunque no puede darse esta cercanía por influencia, pues muy pocos expresionistas alemanes habían expuesto en París en esas fechas. Un año después realizó los retratos de la familia Alexandre, entre ellos, el del Doctor Paul Alexandre, que aparece retratado delante del cuadro titulado La Judía, también propiedad de la familia.
En verano y primavera de 1909 trabaja enfermizamente en varias esculturas; el exceso de trabajo, el alcohol y la escasa alimentación minan seriamente su salud y vuelve a Livorno. En El mendigo de Livorno expresa su simpatía por los oprimidos y marginados (aunque Modigliani provenía de una familia acomodada, en París vivió como un marginado); la obra es una interpretación de un cuadro antiguo que había en su casa familiar.
Pocos meses después vuelve a París y alquila un estudio al lado de Brancusi, con quien entabla amistad. En 1910 expone con éxito seis obras en el Salón de los Independientes, entre ellas El violonchelista, donde se advierte claramente la influencia de Cézanne. Se interesa vivamente por la escultura sin abandonar la pintura; el poeta Guillaume Apollinaire le vende algunos cuadros.
En 1911 visita Normandía con su tía Laura y presenta sus esculturas y dibujos de cariátides. En 1912 expone de nuevo en el Salón de los Independientes, esta vez esculturas (Cabeza, conjunto decorativo); también es de 1912 el Desnudo sentado, donde ya quedan definidas las características inconfundibles de los desnudos femeninos de Modigliani: el torso pintado de manera más o menos naturalista, casi de cuerpo entero, y la cara con el manierismo típico del artista, sin elementos decorativos que acompañen a la figura o la escondan. En el verano viaja a Livorno, donde se encuentra con la incomprensión de sus amigos con respecto a sus esculturas.
En 1913 comienzan sus problemas con el alcohol; pinta varios desnudos con modelos; conoce a Lipchitz y se hace muy amigo de Soutine. En 1914 conoce, por medio de Max Jacob, a Paul Guillaume, quien empieza a comprarle casi toda su producción y le proporciona un estudio en la calle Ravignan. En ese mismo año conoce a Beatrice Hastings, poetisa y periodista, de quien hace numerosos retratos. En 1915 participa, junto a Kisling, Matisse y Picasso, en la exposición organizada por Paul Guillaume en el número 6 de la calle Huyghens.
Conoce a un nuevo benefactor: el poeta polaco Léopold Zborowski. Su obra empieza a ser reconocida por poetas (Apollinaire, Salmon, Cocteau) y por coleccionistas (Descaves, Netter, Lavel). En 1917 conoce a Jean Hébuterne, quien será su compañera hasta la muerte. En diciembre de ese mismo año realiza su primera exposición individual en la galería de Berta Weill; el día de la inauguración, la policía retira cinco desnudos por ofensas al pudor y no se vende ningún cuadro; a pesar de ello, es un año de intensa producción; los desnudos de estos años ponen de manifiesto la perfecta comunión espiritual entre el artista y sus modelos.


Amedeo Modigliani
(Livorno, 1884 - París, 1920) Pintor italiano cuya vida artística transcurrió en París, en circunstancias extremas en ocasiones, que hicieron de él una leyenda de la bohemia del París de principios de siglo. Su madre, Eugenia Garsin, fue una mujer culta y sensible que alentó al joven Modigliani a seguir su carrera de pintor. Comenzó a estudiar pintura con el pintor livornés Gugliemo Micheli. Hacia 1899 abandona los estudios para dedicarse exclusivamente a la pintura. En 1900 cayó enfermo, probablemente a causa de una lesión pulmonar producida por el tifus que había padecido dos años antes. En 1902, ya recuperado, viaja a Nápoles, Capri y Amalfi; después a Roma, Florencia y Venecia. En 1902 se inscribe en la Escuela Libre de Florencia, dirigida por Fattori. En 1903 se traslada a Venecia, donde conoce a Boccioni y Soffici.
En 1906 decide trasladarse a París, donde frecuenta la Academia Colarossi; traba amistad con Utrillo y Severini; vive en los famosos estudios del Bateau-Lavoir en Montmartre; en estos primeros momentos su obra se deja influir por Picasso, Gauguin y Toulouse-Lautrec. Al año siguiente conoce al doctor Paul Alexandre, que se convertirá en su protector, y lo convence para que se inscriba en el Salón de los Independientes.
De 1908 data la Cabeza de joven mujer, uno de los pocos cuadros que han sobrevivido de su primera llegada a París, obra en la que es evidente su admiración por Touluse-Lautrec y que se encuentra cercana a los expresionistas alemanes por las líneas gruesas que perfilan la figura y los labios rojos muy marcados, aunque no puede darse esta cercanía por influencia, pues muy pocos expresionistas alemanes habían expuesto en París en esas fechas. Un año después realizó los retratos de la familia Alexandre, entre ellos, el del Doctor Paul Alexandre, que aparece retratado delante del cuadro titulado La Judía, también propiedad de la familia.
En verano y primavera de 1909 trabaja enfermizamente en varias esculturas; el exceso de trabajo, el alcohol y la escasa alimentación minan seriamente su salud y vuelve a Livorno. En El mendigo de Livorno expresa su simpatía por los oprimidos y marginados (aunque Modigliani provenía de una familia acomodada, en París vivió como un marginado); la obra es una interpretación de un cuadro antiguo que había en su casa familiar.
Pocos meses después vuelve a París y alquila un estudio al lado de Brancusi, con quien entabla amistad. En 1910 expone con éxito seis obras en el Salón de los Independientes, entre ellas El violonchelista, donde se advierte claramente la influencia de Cézanne. Se interesa vivamente por la escultura sin abandonar la pintura; el poeta Guillaume Apollinaire le vende algunos cuadros.
En 1911 visita Normandía con su tía Laura y presenta sus esculturas y dibujos de cariátides. En 1912 expone de nuevo en el Salón de los Independientes, esta vez esculturas (Cabeza, conjunto decorativo); también es de 1912 el Desnudo sentado, donde ya quedan definidas las características inconfundibles de los desnudos femeninos de Modigliani: el torso pintado de manera más o menos naturalista, casi de cuerpo entero, y la cara con el manierismo típico del artista, sin elementos decorativos que acompañen a la figura o la escondan. En el verano viaja a Livorno, donde se encuentra con la incomprensión de sus amigos con respecto a sus esculturas.
En 1913 comienzan sus problemas con el alcohol; pinta varios desnudos con modelos; conoce a Lipchitz y se hace muy amigo de Soutine. En 1914 conoce, por medio de Max Jacob, a Paul Guillaume, quien empieza a comprarle casi toda su producción y le proporciona un estudio en la calle Ravignan. En ese mismo año conoce a Beatrice Hastings, poetisa y periodista, de quien hace numerosos retratos. En 1915 participa, junto a Kisling, Matisse y Picasso, en la exposición organizada por Paul Guillaume en el número 6 de la calle Huyghens.
Conoce a un nuevo benefactor: el poeta polaco Léopold Zborowski. Su obra empieza a ser reconocida por poetas (Apollinaire, Salmon, Cocteau) y por coleccionistas (Descaves, Netter, Lavel). En 1917 conoce a Jean Hébuterne, quien será su compañera hasta la muerte. En diciembre de ese mismo año realiza su primera exposición individual en la galería de Berta Weill; el día de la inauguración, la policía retira cinco desnudos por ofensas al pudor y no se vende ningún cuadro; a pesar de ello, es un año de intensa producción; los desnudos de estos años ponen de manifiesto la perfecta comunión espiritual entre el artista y sus modelos.
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En 1918 nace su hija Jeanne y pasa una temporada en Niza y Cannes. Al año siguiente vuelve a París y comienza a ser un pintor conocido y estimado por sus colegas; expone en Londres en la Hill Gallery; es consciente de su grave estado de salud pero no deja de beber. De 1919 data uno de los retratos de Jeanne Hebuterne, uno de sus últimos cuadros (si no el último), en el que retrata a su esposa embarazada con ternura y comprensión. Murió el 24 de enero de 1920, víctima de una meningitis tuberculosa. Dos días más tarde, Jeanne Hébuterne se suicidó tirándose desde la ventana del quinto piso de su casa.
Los temas de la obra de Modigliani fueron el retrato y los desnudos. Desde 1915 hasta 1920, año de su muerte, realizó su obra más significativa, constituida mayoritariamente por retratos y desnudos femeninos. Los retratos son a menudo de amigos y personajes conocidos como Max Jacobs (1916) o Jacques Lipchitz y su mujer (1917), pero frecuentemente representan a personajes anónimos como La criadita (1916). Sus múltiples desnudos femeninos,como Desnudo rojo con los brazos abiertos (1917, Kunsthaus, Zurich) rebosan una sensualidad lánguida y complacida; la línea que perfila los cuerpos es sutil, melodiosa y elegante; los ojos almendrados de los rostros dotan a las figuras de una mórbida melancolía que recuerda a Botticelli.
En ocasiones se le cita como un expresionista, pero es difícil dar ese calificativo a la finesse típica de Modigliani. El artista que más veneraba fue Cézanne, aunque nunca se interesó por representar la naturaleza; sólo pintó tres paisajes y no se conoce ninguna naturaleza muerta suya. La influencia de la vanguardia no sería determinante para la creación de su característico estilo. El canon alargado de sus figuras evidencia el gusto por el manierismo y enlaza sus personajes femeninos con las imágenes de los cuadros de Parmigianino. La estilizada geometrización de las formas denota el impacto que sobre él ejerció el descubrimiento del arte africano, que realizó gracias a su amigo Brancusi.
La influencia del arte primitivo se manifiesta especialmente en sus esculturas. Los numerosos esbozos y dibujos preparatorios de las Cariátides se concretaron en una única escultura que realizó entre 1913 y 1914 y que se conserva en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Su práctica escultórica fue determinante para la configuración de su pintura. Entendía que el único modo de hacer escultura era tallando directamente la piedra y en muchas ocasiones se sintió más escultor que pintor. Las estatuas que han sobrevivido (unas veinticinco) no se ajustan a ninguna de las dos tendencias predominantes en la época (cubismo y futurismo); en ellas se encuentra un alto grado de sentido plástico, una solidez en las formas y una tendencia hacia el ritmo y la esquematización que también son características de su pintura.

4 comentarios:

PIZARR dijo...

Me vuelve loca Modigliani, Adolfo.

A mis 25 años me dedicaba a copiar en ceras una y otra vez sus pinturas. Tengo guardadas aún muchas láminas de aquella época.

Siempre me atrajeron muchísimo esos cuellos estirados hasta lo imposible y esas caras dibujadas con apenas cuatro trazos de fino pincel.

Hay un niño sentado vestido con una chaqueta verde ( no recuerdo el nombre del cuadro ) que pinté el último y que durante muchísimos años lo tuve colgado en mi dormitorio. Al cambiarme de casa la última vez, lo quité.

Un beso Adolfo y como siempre un verdadero placer recorrer el arte d etu mano.

Adolfo Payés dijo...

Gracias PIZARR a mi igual siempre me ha gustado mucho Modigliani su complicidad con los pinceles el amor incondicional a sus pinturas y la entrega que vacilaban entre sus modelos...

saludos mil gracias por tu presencia y esos comentarios tan bellos compartidos...

te dejo mis saludos fraternos con un beso...

un abrazo

Rachel dijo...

es una belleza como transmite con sus pinturas, me apasiona, me parece muy elegante, es un plus añadido a su obra. Adolfo, invitas al arte, me encanta recorrer tu espacio y llenarme de él, aprendo mucho de ti, eres fantástico.
Un beso inmenso

adolfo payés dijo...

Rachel gracias lo mismo siento con tu presencia y en tu espacio me da vida vibra el corazón sentirte siempre...
besos con mucho cariño mi bella Rachel...

saludos fraternos