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Microbiografías de adolfo payés

sábado, 6 de diciembre de 2008

René Magritte.


Pintor belga. Es una de las figuras más destacadas del surrealismo. Pero también en su obra hay influencias del cubismo, orfismo, futurismo y purismo, y un marcado estilo llamado realismo mágico. Expuso en Nueva York, Roma, Bruselas, París, Londres, etc. Entre sus pinturas se destacan: "El tiempo amenazador" (1928), "Esto no es una pipa" (1928-1929), "La condición humana II" (1935).
Puro surrealismo
Nació el 21 de noviembre de 1898 en Lessines, Bélgica. En 1910 su familia se trasladó a Chatlet, donde René asistió a un curso de pintura. Cuando tenía catorce años, su madre se suicidó. En 1913, al año siguiente de esta tragedia, cursó el bachillerato en Charleroi. Entre 1916 y 1918 estudió en la Academia de Bellas Artes de Bruselas.
En 1922 se casó con Georgette Berger, una amiga de su juventud. La obra que realizó durante el periodo 1920-1924, mostraba las influencias del cubismo, orfismo, futurismo y purismo. También, durante estos años tuvo muy marcado su estilo, llamado realismo mágico.
Magritte conoció en 1923 el arte de Giorgio de Chirico, que lo acercó de a poco al mundo surrealista. Tres años más tarde conoció personalmente al líder de este movimiento, André Breton, y a su grupo. Residió desde entonces y hasta 1930, en París, año en que regresó a Bruselas.
En 1926, época de gran producción artística, pintó "El jockey perdido", la cual es considerada su primera obra surrealista. Al año siguiente llevó a cabo su primera exposición individual en la galería Le Centaure. Además, durante ese año, y durante tres, participó de las actividades del grupo surrealista (sobre todo, se relacionó con Eluard, Breton, Arp, Miró y Dalí).
En 1928 expuso en la galería L´Epoque, en Bruselas. También participó de la primera exposición colectiva de los surrealistas en París. En 1933 expuso tanto en Bruselas como en Paris; y tres años más tarde hizo su primera exposición en Nueva York. Asimismo, participó en la International Surrealist Exhibition (en Londres) y en la Fantastic Art Dada and Surrealism (en Nueva York).
A lo largo de los años cuarenta expuso con asiduidad en la galería Dietrich de Bruselas. En 1953 pintó el mural "Reino encantado" para el salón comedor del casino de Knokke-le Zoute; y expuso por primera vez en Italia (Roma). También a partir de ese año expuso con frecuencia en la galería Alexander Iolas de Nueva York, en París y en Ginebra. Al año siguiente mostró su retrospectiva en el Palacio de Bellas Artes de Bruselas.
En 1956 recibió el Premio Guggenheim. En 1957 pintó el mural "El hada ignorante", para el Palacio de Bellas Artes de Charleroi. Tres años más tarde exhibió su retrospectiva en el Museo de Arte Contemporáneo de Dallas y en el Museo de Bellas Artes de Houston; y en 1965 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Además, expuso en Rotterdam y Estocolmo. Murió el 15 de agosto de 1967 en Bruselas, a los 68 años.


El surrealismo

A partir de los primeros años veinte, tanto la producción de obra como la difusión de Magritte experimentan una aceleración. Sus contactos con los vanguardistas franceses, como Francis Picabia, se intensifican y crece el núcleo de artistas, escritores y músicos belgas alineados con las nuevas corrientes creativas. A partir de 1925, Magritte comienza a pintar en un estilo inconfundiblemente surrealista, con potentes influencias de De Chirico y Max Ernst, de quien toma la idea de trabajar con papeles pegados sobre los cuadros. Entre 1926 y 1930, a raíz de un contrato con la galería Le Centaure de Bruselas, Magritte pintará 280 telas, una cuarta parte de su producción pictórica total. El 24 de agosto de 1928 fallece en Bruselas su padre, Léopold.
La relación de Magritte con los surrealistas, sobre todo con André Breton, experimentará a partir de entonces una serie de altibajos que continuarán hasta 1947, en que el pintor belga será excomulgado por el Sumo Pontífice surrealista, que condenará un escrito de Magritte titulado El surrealismo a pleno sol en el que apunta una concepción más optimista del surrealismo futuro, con la palabra "placer" como punto clave. Entretanto, la fama de Magritte ha cruzado el Atlántico y su reputación se afianza en Estados Unidos a través de exposiciones como la individual de la galería neoyorquina Julien Levy, o la colectiva organizada por Alfred Barr en el flamante Museo de Arte Moderno de Nueva York, titulada Fantastic Art. Dada. Surrealism.
Durante esos años de plenitud entre mediados de los treinta y finales de los cincuenta, René Magritte consolida, investiga y expande su peculiar universo plástico. Es la etapa de sus Metamorfosis, ejemplificada en cuadros como In memoriam Mack Sennet (1936), Le Grand Siècle (1954) o los ocho grandes cuadros realizados en 1953 para la decoración mural del casino de la localidad belga de Knokke, que el artista titulará Le domaine enchanté (El territorio encantado). Un texto escrito por Magritte en 1958 a propósito de su cuadro Les vacances de Hegel esclarece su aproximación cada vez más filosófica y metafísica hacia sus imágenes y ayuda a comprender sus fuentes de inspiración y su método de trabajo: "¿Cómo podía mostrar un vaso de agua en un cuadro de forma que no fuera indiferente, ni fantasioso, ni arbitrario, ni débil, sino -osemos decirlo- genial? (sin falsa modestia). Empecé por dibujar muchos vasos de agua, siempre con un solo trazo para el vaso: al cabo de 100 o 150 dibujos, el trazo se fue ensanchando y adoptó la forma de un paraguas; después situé el paraguas dentro del vaso y, para acabar, debajo del vaso, que es la solución exacta a la pregunta inicial: ¿Cómo pintar un vaso de agua con genio? Después pensé que a Hegel (otro genio) le habría interesado este objeto, que tiene dos funciones opuestas: no querer agua (rechazarla) y quererla (contenerla). Se habría sentido seducido, creo, o divertido (como en vacaciones) y por eso titulé el cuadro Les vacances de Hegel".
Los últimos 10 años de vida de René Magritte estuvieron jalonados de exposiciones retrospectivas en todo el mundo (en Dallas y Houston en 1960-61; en Knokke en 1962; en el MOMA neoyorquino en 1965 y en Chicago, Pasadena y Berkeley en 1966; Rotterdam y estocolmo en 1967), honores y estudios sobre su vida y su obra. Pese a la fama y el reconocimiento mundiales, Magritte padeció hasta el final dificultades financieras y siguió llevando junto a su esposa la existencia tranquila de siempre. En enero de 1967 tuvo la idea de realizar esculturas a partir de ocho de sus cuadros. Su último viaje fue en la primavera de ese año a la fundición Gibiesse de Verona (Italia), donde corrigió y firmó los moldes en cera de sus obras. Las versiones originales en bronce no las vería nunca, porque falleció el 15 de agosto de 1967 a causa de un cáncer de páncreas, llevándose a la tumba el secreto profundo de su obra única y fascinante.

6 comentarios:

PIZARR dijo...

Me encanta Magritte y su vida y su obra me trasladan a lugares familiares.

Mi ama se crió en Bélgica, precisamente en Charleroy.

Creo que de alguna manera supo dar una vuelta de tuerca a su faceta surrealista, de forma que tiene un sello muy personal, quizás esa definición de realismo mágico sea la mejor que podía aplicársele.

Gracias por tu extensa crónica sobre su vida y su obra.

Por cierto, es imposible no dejarse atrapar mientras leia a Magritte, por el recorrido que tus pinturas van realizando por el lateral derecho de la mano de Slide. No me canso de mirar esas expresiones y esos colores.

Un beso

Adolfo Payés dijo...

Gracias PIZARR a mi igual y mucho me fascinan las obras y vida de Magritte, su posición ideológica igual muy comprometido social-mente hablando...

es un dicha de tu mama conocer esa zona de Bélgica...

Si son mis pinturas y es la realidad social de los mas humildes de mi patria la mayoría de las pinturas...

saludos un placer leerte por aquí y en tu blog...

un abrazo

Nocturna dijo...

¡Qué valor René Magritte!

Me gusta visitarte cada noche, porque en tus Blogs siempre encuentro algo nuevo para aprender.

¡Saludines!

(:

Adolfo Payés dijo...

AL fin apareces por aquí saludos se te extraña mucho con aprecio y respeto siempre...

saludos fraternos...

un abrazo inmenso

Sibyla dijo...

Muchísimas gracias Adolfo por traernos a este genio con un sello tan personal e intransferible, como fue René Magritte.

En cierta ocasión, escuché que el hecho de que muchos de sus cuadros aparecieran los rostros tapados con velos, era producto de la impresión que llevó de niño, cuando vio a su madre muerta, rescatada de las aguas del río donde se arrojó para suicidarse, llevaba un camisón y al sacarla de las aguas, dicho camisón, había quedado atrapado tapándole el rostro. Ciertas escenas quedan impresas en la mente para siempre.

Un placer leer este espacio dedicado al arte.

Un abrazo enorme:)

Adolfo Payés dijo...

Gracias Sybila un placer leer tus comentarios por este espacio...

saludos con mucha respeto y admiración...

saludos