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Microbiografías de adolfo payés

miércoles, 4 de marzo de 2009

Las señoritas de Avignon



En la primavera del 1907, -acaban de cumplirse exactamente cien años-, Pablo Picasso creó “Las muchachas de Avignon”, cuadro con el que dio inicio al cubismo y comenzó una influyente revolución en las artes plásticas. Tenía veinticinco años. Avignon era una calle de Barcelona donde existía un conocido burdel, pero era también la vía en la cual Picasso solía comprar sus colores, su papel de dibujo, sus acuarelas, cuando residía en aquella ciudad.
En esos tiempos Picasso frecuentaba el Museo Etnográfico, en el Trocadero, que luego se llamaría Museo del Hombre: le fascinaban las máscaras africanas y polinesias. Muchos de sus conocidos compraban esos disfraces en la tienda de Pére Sauvage, en la Rue de Rennes. Constituyeron un impacto enorme en la pupila del pintor quien, hasta entonces, había recogido en imágenes el universo de acróbatas y artistas de circo miserables o se había sumergido en la atmósfera sentimental de los azules y rosas que expresaban más adecuadamente sus emociones.
Originalmente Picasso intentó que la figura central del cuadro fuese un marinero, protagonista frecuente en la vida de los prostíbulos, rodeado de prostitutas. Esa representación del hombre de mar se encuentra en muchos de los esbozos preparatorios del cuadro. También aparecía un cesto de frutas del cual las mujeres estaban comiendo. En la versión final el marino y las frutas desaparecieron.
Hasta entonces los artistas pintaban lo que veían, a partir de ese cuadro los pintores pasan a representar lo que conciben. Ya no es lo evidente, como lo reflejan los sentidos, es lo cerebral lo que cuenta, la intuición perceptiva, la realidad pensada es lo válido, no el contexto contemplado. Esa es la gran conmoción que desata Picasso, solamente comparable a la convulsión efervescente que creó Cezanne cuando probó que la obra de arte constituye una parte de la naturaleza vista a través de un temperamento.
Como dijo André Malraux, a lo largo del siglo diecinueve la historia había debilitado la imaginación. El afán de trazar de manera perdurable el hecho político o militar, (vg. Napoleón en campaña o el retratismo de ilustres dirigentes de Estado), no permitía la expansión de la fantasía ni el libre juego creativo. Finalizando el siglo se opera la emancipación de las formas. Cezanne muere en 1906, al año siguiente estalla el grito sedicioso de “Las muchachas de Avignon”. El maestro de Provenza fue esencial en la construcción del ojo que permitiría apreciar el cubismo y todos lo demás que seguiría.
Anterior a ese período Picasso transcurre por un período de grandes penurias. Tiene que vender cuadros y dibujos para poder pagarse una sopa “boullabaise”. Pero el galerista Ambroise Vollard se aparece en su estudio una tarde y compra en bloque todo lo que ve allí y le paga dos mil francos, una suma fabulosa en aquél tiempo. Con ese dinero Picasso se regala un sueño: su retorno al país natal; vive en el campo, en Gosol, cerca de Andorra. Fernande, su mujer, le encuentra menos salvaje, más brillante, más animado, se desprende de él “una irradiación feliz”. Es de retorno de ese arraigo con la cepa de origen cuando pinta “Las muchachas de Avignon.”
Es de esa época el famoso retrato de Gertrude Stein, plasmado como un bloque marmóreo, una presencia imponente, monumental y densa. De ahí surge el comentario: “no se parece”, y la famosa respuesta de Picasso: “ya se parecerá”. Tiempo después Stein se hace recortar el cabello y Picasso la encuentra en la calle y lanza un grito de sorpresa: ¡”qué ha sucedido!” “¿Por qué?” indaga la escritora. “¡Ya no eres mi retrato!” Cuando termina “Las muchachas de Avignon” Max Jacob dice de una de ellas: “se parece a mi abuela”. Desde entonces los amigos íntimos llaman al cuadro “La abuela de Max”. Quien bautizó el cuadro con su nombre actual fue André Salmon. Picasso siempre dijo que ese apelativo lo irritaba, pero no hizo nada por modificarlo.
La audacia creadora y experimental de Picasso creó con “Las muchachas de Avignon” una línea divisoria en el tiempo y dio nacimiento a una nueva escuela de creación. Picasso dijo que al empezar un cuadro se produce una especie de asesinato de lo bello, hay que rechazar muchas tentaciones estéticas y destruir la obra rehaciéndola muchas veces. Y agregó: “El éxito es el resultado de hallazgos rechazados”.
Picasso nunca quiso vender esa obra porque la veía inacabada. Durante muchos años solo sus amigos íntimos lograron apreciarla. Fue Jacques Doucet quien consiguió comprársela en 1920. Fue expuesta solo una vez en Europa, en el Petit Palais, en 1937. Hoy es uno de los cuadros más prestigiosos del Museo de Arte Moderno de Nueva York y su celebridad proviene de ser la obra de creación que terminó un sistema y dio nacimiento a otro.

17 comentarios:

Poetiza dijo...

Que interesante lo que publicas sobre Picasso, yo desconozco del tema y es lindo pasar a saludarte y asi aprender algo nuevo. Cuidate amigo, besos.

Adolfo Payés dijo...

Poetiza gracias un placer leerte por aquí siempre..

y me alegro que te gusten los post, un gusto


saludos fraternos con el cariño de siempre..

un beso

carmensabes dijo...

Querido Adolfo, es un placer pasar por tu rincón artístico, da gusto aprender tantas cosas sobre artistas y en esta ocasión sobre esta pintura.."Las señoritas de Avignon".

La verdad que me encanta saber mas cositas tan interesantes...genial!!!

Un abrazo.

Adolfo Payés dijo...

carmensabes gracias por tu visita y comentario. es un gusto leerte por aquí.

saludos fraternos con el cariño de siempre..

un abrazo

Lisilla/Patty dijo...

siempre aprendo cosas nuevas...
las señoritas de Avignon... qué osado ponerle ese nombre "señoritas" ¡¡¡bien por Picaso!!!

Adolfo Payés dijo...

Lisilla/Patty gracias por pasar y comentar es un lujo leerte siempre..

saludos fraternos

un beso..

Sibyla dijo...

Me encantó la frase de "El éxito es el resultado de hallazgos rechazados"

Maravilloso cuadro picassiano.

Un abrazo fraterno Adolfo:)

Adolfo Payés dijo...

Sibyla gracias por tu visita y comentario un agrado leerte siempre por aquí..

saludos fraternos

MONICA dijo...

Muchas gracias por el video de Picasso, ha sido un placer volver por tu blog esta mañana. Un abrazo y disfruta el fin de semana.

Adolfo Payés dijo...

MONICA gracias a vos también por tu visita y comentario se aprecia mucho..

saludos fraternos

que tengas un buen fin de semana

Marina dijo...

Vi una vez, hace mucho tiempo, quizá demasiado, una película sobre Pablo Picasso y su tormentosa relación amorosa, intermitente, voluptuosa y miles de adjetivos más. Si me había enamorado de sus cuadros, me enamoré del personaje; un poco canalla, un poco amante y un mucho de genio. Jamás habría podido vivir con él, pero, sin duda le habría amado. Seguro.

Adolfo Payés dijo...

Marina eso es posible todo..

gracias por tu visita y comentario un placer leerte por aquí

saludos fraternos con mucho cariño

Mar dijo...

Muy bello tributo a un inmenso en la historia del arte.
Y muy especialmente por ese "desgarro de cuadro" que le abrió las puertas a mi amado cubismo.

Gracias, Adolfo

Adolfo Payés dijo...

Mar gracias a vos por tu visita y comentario se agradece mucho..

saludos fraternos

un abrazo

sedemiuqse dijo...

hola gracias por compartir.
besoso y amor
je

Adolfo Payés dijo...

sedemiuqse gracias a vos por tu presencia se aprecia mucho..

besos con mucho cariño

saludos

10 COLORADO dijo...

Muy bello blog, felicitaciones!!!!

Gracias por compartir, mucho arte!!!

Feliz otoño o primavera!!!!